En la era digital, la constante interacción con computadoras, smartphones y plataformas de trabajo en línea ha generado una nueva forma de estrés conocida como tecnoestrés. Este fenómeno se caracteriza por la sensación de agobio frente a la velocidad de la información, la exigencia de estar siempre conectado y la dificultad para desconectar del entorno laboral.
Para la gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), reconocer los indicadores del tecnoestrés es fundamental. Entre los signos más comunes se encuentran la fatiga visual, dolores de cabeza recurrentes, irritabilidad, dificultad para concentrarse y alteraciones del sueño. En el ámbito ocupacional, estos síntomas pueden traducirse en disminución del rendimiento, aumento de errores y mayor propensión a accidentes laborales, especialmente en tareas que requieren alta concentración o precisión.
Las empresas pueden adoptar estrategias preventivas que se alineen con el Sistema de Gestión SG‑SST. Primero, es necesario establecer políticas claras sobre el uso de dispositivos electrónicos fuera del horario laboral, fomentando pausas activas y la desconexión digital. Segundo, se recomienda la implementación de programas de capacitación que ayuden a los trabajadores a identificar los síntomas del tecnoestrés y a aplicar técnicas de manejo del tiempo y de autocuidado, como la práctica de ejercicios de relajación o la organización de la carga de trabajo.
Desde la medicina laboral, los profesionales de la salud ocupacional juegan un papel clave al incluir la evaluación del tecnoestrés en los exámenes médicos ocupacionales. La detección temprana permite derivar al trabajador a intervenciones psicológicas o a ajustes en el puesto de trabajo, como la ergonomía visual o la adaptación de horarios.
Asimismo, las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL) pueden incorporar este riesgo en sus planes de prevención, ofreciendo recursos y asesoría a las empresas afiliadas. La inclusión del tecnoestrés como factor de riesgo en los protocolos de vigilancia de la salud ayuda a generar estadísticas que, a futuro, sustenten políticas públicas más robustas en materia de salud ocupacional.
En conclusión, el tecnoestrés representa un desafío emergente para la salud de los trabajadores en un entorno cada vez más digitalizado. Detectarlo a tiempo y aplicar medidas preventivas dentro del marco del SG‑SST no solo protege el bienestar individual, sino que también contribuye a la productividad y a la reducción de incidentes laborales. Las organizaciones que integren estas prácticas estarán mejor posicionadas para enfrentar los retos de la modernidad sin comprometer la salud de su capital humano.
Nota: artículo generado a partir de una noticia publicada por El Tiempo — Salud (2026-09-27).