Un reciente estudio científico publicado en la prensa nacional ha puesto de relieve una característica poco conocida de los microplásticos: su capacidad de ser químicamente activos y de generar potenciales daños biológicos en el cuerpo humano. Este hallazgo abre un nuevo frente de atención para la salud ocupacional, ya que los microplásticos están presentes en diversos sectores productivos, desde la fabricación de plásticos y textiles hasta la construcción y la minería.
En el contexto de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), la identificación de un agente químico activo implica la necesidad de revisitar los planes de gestión de riesgos. Las empresas deben incluir a los microplásticos dentro de los inventarios de peligros químicos, evaluar la exposición de los trabajadores y establecer controles de ingeniería y administrativos que reduzcan la generación y dispersión de estas partículas en el ambiente laboral.
Desde la perspectiva de la medicina laboral, el reconocimiento de que los microplásticos pueden interactuar químicamente con los tejidos humanos sugiere la importancia de incorporar preguntas específicas sobre exposición a estos materiales en los exámenes médicos ocupacionales. Los profesionales de la salud del trabajo deben estar atentos a posibles manifestaciones clínicas relacionadas con la inhalación o el contacto dérmico de microplásticos, aunque la evidencia aún está en desarrollo.
El estudio también destaca la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica en los entornos donde la presencia de microplásticos es significativa. Los sistemas de gestión SG‑SST pueden beneficiarse de la implementación de indicadores de exposición y de la capacitación continua de los trabajadores sobre buenas prácticas de higiene industrial, uso adecuado de equipos de protección personal (EPP) y procedimientos de limpieza que eviten la re‑aerosolización de partículas.
En términos de prevención, se recomienda a las organizaciones revisar sus protocolos de manejo de residuos plásticos, promover la sustitución de materiales que generen microplásticos por alternativas menos riesgosas y adoptar tecnologías de captura de partículas en los procesos productivos. Asimismo, la capacitación en riesgos químicos debe actualizarse para incluir la información sobre la actividad química de los microplásticos y sus posibles efectos en la salud.
En conclusión, el descubrimiento de la actividad química de los microplásticos representa un llamado de atención para la comunidad empresarial y los profesionales de la salud ocupacional en Colombia. Integrar este nuevo conocimiento en los planes de SST y en la práctica de la medicina del trabajo permitirá anticipar y mitigar los riesgos asociados, protegiendo la salud de los trabajadores y cumpliendo con la normativa vigente.
Nota: artículo generado a partir de una noticia publicada por El Tiempo — Salud (2026-10-14).