En una entrevista publicada por El Tiempo el 7 de septiembre de 2026, el epidemiólogo Carlos Álvarez destacó la importancia de adoptar una postura preventiva frente al fenómeno de El Niño, que cada año genera variaciones climáticas significativas en gran parte del territorio colombiano.
Álvarez subrayó que los cambios de temperatura, la intensificación de lluvias y la sequía prolongada pueden traducirse en riesgos directos para la salud de los trabajadores. Entre los problemas más frecuentes aparecen el golpe de calor, la deshidratación, el aumento de enfermedades respiratorias y la proliferación de vectores que transmiten enfermedades infecciosas. Desde la perspectiva de la salud ocupacional, estos factores exigen una planificación anticipada que minimice la exposición de los empleados a condiciones adversas.
El especialista señaló que la prevención debe iniciar con la evaluación de riesgos climáticos dentro del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG‑SST). Esta evaluación permite identificar áreas de trabajo vulnerables, como la exposición al sol en exteriores, los ambientes con alta humedad o los procesos que requieren manejo de agua. Con base en esos hallazgos, las empresas pueden diseñar protocolos de mitigación, como la rotación de turnos, la provisión de hidratación adecuada, la instalación de sombras o ventilación mecánica, y la capacitación del personal sobre los signos de agotamiento por calor.
Otro punto clave mencionado por Álvarez es la necesidad de actualizar los planes de contingencia ante eventos climáticos extremos. Los planes deben incluir rutas de evacuación, sistemas de alerta temprana y coordinación con las autoridades locales y la ARL correspondiente. Además, la comunicación constante con los trabajadores es esencial para que conozcan los procedimientos y los recursos disponibles.
En el ámbito de la medicina laboral, el epidemiólogo recordó que los exámenes médicos ocupacionales deben incorporar preguntas específicas sobre la exposición a condiciones climáticas extremas y los síntomas asociados. De esta forma, los profesionales de la salud pueden detectar precozmente afecciones relacionadas con el calor o la humedad y ofrecer intervenciones oportunas.
Álvarez también hizo hincapié en la responsabilidad compartida entre empleadores y empleados. Mientras la empresa provee los recursos y las condiciones seguras, el trabajador debe adoptar conductas preventivas, como usar ropa adecuada, beber suficiente agua y reportar cualquier malestar antes de que se agrave.
En conclusión, la entrevista refuerza la idea de que la gestión de la salud ocupacional no puede quedar relegada a la respuesta ante incidentes; debe anticiparse a los desafíos que plantea El Niño. Implementar medidas preventivas, actualizar los planes de contingencia y fortalecer la vigilancia médica son pasos esenciales para proteger la salud de la fuerza laboral y garantizar la continuidad operativa de las empresas colombianas.
Nota: artículo generado a partir de una noticia publicada por El Tiempo — Salud (2026-09-07).